
Maricielo Condor
1 dic. 2022
Crónica de turismo
Todo empezó el 14 de enero del 2018, cuando una familia decidimos viajar a Huaraz para conocer el Huascarán y otros lugares turísticos de la zona andina, decidimos viajar un viernes 19 de enero a las 3:00 de la tarde, pero un día antes que viajemos llegan mis tíos de su viaje a Puno, se enteraron que íbamos a viajar a Huaraz y decidieron acompañarnos, a mi mamá le pareció una buena idea porque mis tíos tenían carro y todos podíamos viajar ahí. Llegó el día del viaje viernes 19, mi mamá recibe una llamada importante a las 9:00 de la mañana sobre unos asuntos de negocio donde le dicen que no puede viajar, comunica a mis tíos que ella no viajaría y que solo iría yo; cuando dijo eso me sentí mal por el hecho que iría sin mi mamá, pero me emocionaba porque conocería el Huascarán.
Mi mamá desempacó su maleta y se puso a preparar el almuerzo, almuerzo que casi ni comí porque era tanta la emoción que sentía en ese entonces que no tenía hambre. Llego las 3:00 de la tarde, fui a mi cuarto corriendo, saque mi maleta, mi mamá salió hasta la puerta de la casa para despedirnos le di un abrazo fuerte y le dije que en una semana nos volveríamos a ver y que no se preocupara porque estaría bien. Mis tíos se despidieron de ella diciendo: “Como no puedes ir a Huaraz nosotros traeremos a Huaraz a la casa” (riéndose). Ya todos listos en el carro partimos rumbo a Huaraz mis tíos decían que cuando llegáramos a las zonas altas de la carretera de Huaraz nos daría SOROCHE, no entendía muy bien esa palabra, y como entendí no le tome importancia, después de 40 min de viaje mi primo empieza hacer gesto de querer vomitar y mi tío dice: Ya le dio el soroche y le entregó una pastilla para que se le pase, después de un rato a mis tíos les dio SOROCHE, felizmente a mí no, yo me sentía bien y ansiosa por llegar a mi destino.
Cuando llegamos a Huaraz estaba lloviendo, paramos en una panadería a comprar pan e ir a los servicios higiénicos pensé que nos quedaríamos en algún hotel de Huaraz, pero mi tío dijo que el viaje aun continuaba, ya que nos quedaríamos en uno de los pueblos de Huaraz llamado Carhuaz, durante el viaje de una hora íbamos comiendo el pan que habíamos comprando. Llegamos a Carhuaz y mi tío se estacionó en la plaza de Carhuaz bajamos a conocer mientras que mis tíos buscaban donde poder cenar, pensé que íbamos a cenar en un restaurante o en una cafetería, pero mi tío dijo que encontró un lugar y que no era un restaurante, ni nada de lo que teníamos en mente, nos llevo a comer en una esquina de la plaza donde había varios puestos de comida de la zona esos puestos eran de triciclo una mesa y cocina improvisada, fue lo mejor que comí.
Después de cenar nos fuimos a la casa de unos tíos que vivían en Carhuaz, cuando llegamos a la casa me di cuenta por el ruido que estamos a 10 pasos de un río, al parecer ninguno de mis tíos se dio cuenta de eso, nos mostraron las habitaciones donde nos instalaríamos, compartí habitación con mi tía Susy y mi primo Jeanlu abrimos las maletas para sacar nuestra ropa de dormir y algunas cosas de aseo, cuando ya estamos destendiendo la cama para dormir, me di cuenta que habían 5 frazadas, me sorprendí porque eran muchas y mi tía me dijo que así se duerme en estos lugares por el frio, cuando me tape sentía que la frazada no me dejaba respirar por los pesadas que eran.
Al día siguiente todos despertamos temprano muy emocionados, mi tía que viva en Carhuaz con mi tía Susy y Magaly se levantaron más temprano para que preparen el desayudo, pero se olvidaron de comprar el pan así que mi tío Mirco, Jeanlu y yo salimos por el pan, apenas dimos un paso nos encontramos con un sol muy brillante, pero, aunque el sol era muy fuerte seguía haciendo frio. Fuimos a al mercado al comprar el pan, luego de eso seguimos caminando mirando algunos puesto de comida y artesanías hasta que llegamos a la plaza y nos dimos cuenta que había una recta de puestos de helados, decidimos entrar pero antes consultamos a un señor que estaba sentado en una de las bancas de la plaza, que nos dijera cual es el puesto que tiene el mejor helado de Carhuaz, el señor nos dijo que todas son buenas pero la que más se destaca por su variedad de helado es la “HELADERIA HUASCARAN”, entramos a la heladería y había una cola super larga en la caja, en el mostrador de helados y donde recibías tu helado, mi tío me mandó a hacer cola en la caja, a Jeanlu al mostrador y él haría la cola para recoger el helado, nos turnamos para poder elegir nuestro helado. Mi tío eligió su helado y se fue a la caja porque el iba a pagar y Jeanlu fue en busca de una mesa donde comer, ya con todos nuestros helados terminados suena el teléfono de Jeanlu, era mi tía que llamaba por el pan para desayunar, nos asustamos mucho, porque ya había pasado 1 hora, salimos rápidamente y tomamos un mototaxi, ya que en Carhuaz se transporta por mototaxi o triciclo, pero el triciclo demora más.
Cuando llegamos mis tías nos preguntaron porque nos habíamos demorado tanto y le dijimos que fuimos a comer helado y que se nos había olvidado que debíamos llevar el pan, luego de eso todos desayunamos. Mientras que mi tía Magaly lavaba los platos del desayuno, mi tía Susy y Lidia alistaban el almuerzo, mi tío Mirco sacaba el carro y Jeanlu y yo sacábamos las cosas para ponerlas en el carro
Y así salimos rumbo al Parque Nacional Huascarán, llegamos a la entrada del parque, había unos guardianes que cuidaban el parque, pagamos nuestra entrada al peaje, en ese peaje había unas mesas de piedra donde se podía comer e instrucciones para no ensuciar el parque, entramos al parque y para llegar al Huascarán teníamos que subir el cerro hasta una cierta parte con carro y luego caminando, mientras subíamos los cerros con el carro, hacíamos paradas, la primera parada fue en el túnel Punta Olímpica cuando entramos al túnel goteaba mucha agua, mi tío Hugo dijo que esa agua era del Huascarán y de algunos de los cerros dónde se está derritiendo el hielo por la contaminación; cuando salimos del túnel decidimos parar para poder tomarnos unas cuantas fotos y nos dimos cuenta que caía mucha agua y era porque el hielo que se estaba derritiendo, ese no era el único cerro que mirábamos que caía agua, en todos los cerros que mirábamos estaban en ese estado o algunos sin nada de hielo y nieve, cuando miraba los cerros en ese estado me ponía a pensar como estamos destruyendo nuestros lugares turísticos por tanta contaminación, seguimos subiendo y bajando cerros y observamos a lo lejos una laguna entonces decidimos bajar para tomar unas fotos para el recuerdo, seguimos observando los paisajes y volvimos a mirar una laguna (LAGUNA PARON) bajamos y nos tómanos más fotos y así continuamos nuestro asombroso viaje hasta que llegamos al final del camino, donde debíamos dejar el carro y seguir a pie, empezamos subiendo el cerro, cuando subíamos encontramos una virgen que estaba en una cueva en el mismo cerro, paramos en ese lugar para descansar, ya que nos faltaba el aire y el cerro estaba de barro por los hielos que se derretían, nos tomamos algunas fotos y continuamos subiendo el cerro, era tan largo el camino para llegar al Huascarán que pasaban las horas y no llegábamos llego las 4 de la tarde y seguíamos sin poder llegar, pero no nos rendimos y decidimos seguir caminando, hasta que mi tío Hugo gritó, se había desprendido una parte del hielo de un cerro, y se podía observar una avalancha de nieve, ya nos faltaba poco para llegar, pero no podíamos subir el último cerro que nos quedaba para llegar al Huascarán, ya que estaba empezando a llover y mi tío Hugo nos dijo que era peligroso seguir subiendo los cerros cuando está lloviendo, entonces empezamos a bajar y subir los cerros para llegar al lugar donde estaba el carro estacionado; fue difícil bajar de los cerros debido a la lluvia y el barro que se formaba, nos resbalamos y empapamos de barro toda nuestra rompa, luego de caminar por casi 2 horas, llegamos a la parada de los carro y nos subimos rápidamente porque estábamos mojados de pies a cabeza y teníamos demasiado frío. A pesar de no haber llegado a nuestro destino final que era el gran cerro Huascarán me divertí mucho junto con mi familia, observamos maravillosos paisajes y tenemos muchas fotos para recordar con gran alegría nuestro viaje al “HUASCARÁN”.